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Internet, Smartphones, la Nube, Inteligencia Artificial, E-learning, Machine Learning o incluso el Teletrabajo, por mencionar algunas, son palabras que hace poco más de 20 años sonaban a películas de ciencia ficción. ¿Quién se iba a imaginar que podríamos trabajar y estudiar online desde cualquier punto del planeta? ¿O que ordenadores iban a ser capaces de inventar un lenguaje y comunicarse entre ellos? o sin ir más lejos: ¿quién podía pensar que tendríamos un dispositivo en nuestro bolsillo mucho más poderoso que el ordenador que envió al hombre a la luna?

A menudo, no nos paramos a reflexionar sobre la rapidez y volatilidad con la que evoluciona la humanidad, la tecnología y nuestro mundo en constante cambio, es lo que se conoce como VUCA. 

En este artículo quiero prestar especial atención a la evolución que ha experimentado el mundo del reclutamiento y selección de personas y como le puede afectar la crisis del coronavirus.

La población del planeta (7.700 millones de personas)  ha crecido exponencialmente, y con ello la competitividad, a  más personas, más demanda y más competencia con una oferta creciente y diversa. Las empresas punteras a nivel mundial, como: Google, Alibaba, Amazon, Microsoft, Apple…rompieron con el modelo y formato tradicional de contratación. Apostaron por desarrollar fórmulas de trabajo orientadas a objetivos, que incluye trabajar con horarios flexibles, desde cualquier lugar, con dispositivos portátiles, softwares y plataformas de trabajo colaborativo  e incentivos adicionales como bonus, seguros médicos, formación, más días de vacaciones, libertad de acción, oficinas abiertas, eventos, celebraciones, etc. 

Este tipo de forma de trabajo, que ahora parece normal en la mayoría de empresas, antes no lo era.  Supuso una revolución en todos los mercados internacionales, se trabaja así en cualquier oficina de estas grandes empresas en cualquier país del mundo. Es evidente que no decidieron ofrecer este tipo de ventajas laborales a sus trabajadores por altruismo, o porque existían estudios que demostraran que era más beneficioso, lo tuvieron que ofrecer como estrategia de marketing, como ventaja competitiva frente a sus competidores para atraer a sus empresas a los mejores y más talentosos candidatos. Comenzó a existir una competencia, no solo por demostrar que empresa vende más y ofrece el mejor producto al mercado, si no por conseguir atraer el mejor ingeniero, el mejor director de marketing o el director de recursos humanos más innovador. Es la guerra por el talento, cueste lo que cueste, a la que los candidatos se han sumado con agrado porque les beneficia en su remuneración y carrera profesional.

Empresas como las anteriormente mencionadas han sido capaces de crecer de forma exponencial compitiendo no sólo en producto, si no en la propia marca de empresa empleadora para captar el mejor talento del mercado. Producción y Talento nunca estuvieron tan cerca.

¿Quién no quiere trabajar en una empresa en la que le remuneren mucho mejor que la media, y además puedas tener toda la libertad que desees siempre y cuando cumplas con los objetivos pactados? 

Cito a Albert Einstein en su conocida frase:

 “La crisis es necesaria para que la humanidad avance. Solo en momentos de crisis surgen las grandes mentes.” ¿Y qué es una empresa si no el conjunto, la suma de grandes mentes? 

Por otro lado, ligando la anterior, dijo: 

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.” 

¿Por qué las empresas hoy en día dejan de prestar atención a los títulos académicos y se preocupan más por contratar a personas que sean capaces de liderar equipos, de resolver problemas y ofrecer soluciones? 

Ya lo anticipó a principios del siglo pasado el Premio Nobel de la Física considerado como el científico más importante, conocido y popular del siglo XX. 

¿Hacia dónde vamos? ¿Qué podemos aprender de una crisis como la que está viviendo el mundo actualmente con el COVID-19? ¿Cómo puede mi empresa evolucionar y ofrecer mejores condiciones a mis futuros empleados? ¿Cómo puedo ofrecer más, sin tener que ofrecer mejor remuneración que mis competidores? En definitiva, lo que todos nos planteamos, ¿cómo puedo seguir creciendo de una forma sostenible, ecológica, emocionalmente responsable con mis empleados, e incrementando la eficiencia?

Crisis como la del Coronavirus permiten darnos cuenta de que parar el trabajo, ayuda a reflexionar y buscar soluciones alternativas a lo que se creía que podía ser un grave problema. Por ejemplo, el teletrabajo

Muchas compañías han sido siempre reacias a este tipo de modalidad de trabajo no presencial y siguen apostando por el trabajo clásico  en la oficina, por miedo a que el empleado no trabaje igual en su casa. Pero con el Coronavirus se ha demostrado como la mayoría de empleados que trabajan en una oficina han podido conseguir que sus empresas sigan funcionando con normalidad, muchas de ellas han visto cómo sus empleados han sido incluso más productivos, un dato realmente sorprendente. ¿Por qué no lo probaron antes?

Vamos hacia una sociedad más humana, paradójicamente desarrollando cada vez más máquinas (ordenadores, software, inteligencia artificial, etc.). Sólo las empresas que entiendan la verdadera importancia de la colaboración, innovación, trabajo en equipo, comunicación y solución de problemas desde una perspectiva eficiente y responsable con las personas y el medio ambiente serán las que podrán seguir evolucionando y creciendo. 

A lo largo de los últimos años se ha desarrollado y hablado del concepto de Marca Empleadora (del inglés, employer branding) tratando de vender la marca de tu empresa como el lugar ideal para trabajar por los temas anteriormente mencionados. Para conseguirlo se utilizaban principalmente estrategias de marketing digital aplicadas a las funciones de los recursos humanos. 

El proceso de elaboración de una campaña de Employer Branding tradicional suele tener los siguientes componentes: página web para publicar vacantes e información de valor de la empresa, sistema de CRM (customer relationship management, o como lo llamo en estos casos candidate relationship management) en el que se establecerán comunicaciones con el candidato vía email, redes sociales dedicadas para el departamento de recursos humanos (Twitter y Linkedin principalmente), en muchas ocasiones se participará en eventos en Universidades y Ferias para promocionar puestos vacantes y atraer talento, también se publicarán artículos patrocinados en medios de comunicación tradicionales y digitales para vender una buena imagen y buen ambiente laboral. 

Desde mi punto de vista, el employer branding forma parte del pasado. Ahora nos encontramos en otra revolución, en una crisis humana y social. Muchos ya se han dado cuenta de que da igual conseguir un trabajo en la mejor multinacional del mundo, la más reconocida, y la que aparentemente mejor condiciones laborales tiene. Todo esto ya no llama tanto la atención de los más jóvenes, si no otro tipo de incentivos

Las personas buscan relaciones verdaderas, buscan empresas honestas, que no sólo tratan muy bien a sus empleados, a todos los niveles, si no que además, las personas que trabajen dentro de la organización tengan el deber y la obligación de actuar de forma ética con su equipo, agencias, proveedores y todos los agentes que rodean o participan en el negocio, también accionistas, consejo de administración y comité de dirección general.

Hoy en día, existen empresas en las que están muy preocupadas por su imagen, por estar a la moda en cuanto a “marca empleadora” se refiere, pero por otro lado mantienen relaciones tóxicas con sus empleados, compañeros del mismo departamento o de diferentes equipos, no dan ejemplo con su manera de actuar y proceder en muchos casos, y se despreocupan absolutamente del bienestar emocional de los que les rodean. En definitiva, personas muy poco humanas que únicamente trabajan para sí mismos y que solo trabajan por y para ganar más dinero, sin importarles nada los demás, ni siquiera la empresa que le paga muy bien y que estarán dispuestos a dejarla para aceptar una oferta en otra donde le paguen más.

Como he mencionado anteriormente, crisis como la del Coronavirus está provocando que todo se pare, por un único motivo, el más importante, las personas. Se ha demostrado en todo el mundo, que lo más importante siempre somos nosotros, los seres humanos. Luego, todo lo demás. Por eso, considero que todavía tenemos mucho que aprender, mucho que mejorar y mucho para evolucionar. Quizá en un futuro únicamente haya que desplazarse a la oficina una vez a la semana para socializar, condensar todas las reuniones necesarias para el trabajo el resto de la semana, y poder así disfrutar de la familia y de los amigos más tiempo, cuidar del planeta, y cuidar de nosotros; de nuestra salud física y mental. 

Quizá existan empresas que realmente den un paso adelante en el cambio real de sus políticas de recursos humanos, y dejen de ver a las personas como otro producto más en su engranaje productivo y lo traten como un diamante en bruto lleno de buenas ideas, ganas de ayudar y  aprender, de mejorar y de evolucionar como persona dentro de un equipo, un conjunto de personas que buscan lo mismo bien común. 

Quizá después de esta crisis hablemos más y mejor entre nosotros. Quizá después de esta crisis valoremos el día a día, y la capacidad que todos tenemos de mejorar el mundo. ¡Vale la pena!