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¡¡Hola personas!!
Os escribo desde la habitación del hostal de Bangkok. Al llegar al aeropuerto internacional de Bangkok, sobre las 2:00 de la noche, decidimos comer algo en un restaurante típico, nos pedimos un plato de arroz con pollo o pato o cerdo no sabemos bien qué era. Afortunadamente estaba bueno y nuestro estómago agradeció algo de comida sin especies. Esperando a que abriese el metro (abría a las 6:00) conocimos a una tailandesa que trabajaba en Francia y nos ayudó a llegar al centro de la ciudad. Vimos algo que nos chocó un poco, la gente hacia cola antes de entrar en el metro, todo demasiado ordenado. ¿Os imagináis que en el metro de Barcelona la gente hace cola en vez de entrar empujando sin dejar salir antes? ¡Cómo se nota que es otra cultura y otra manera de hacer las cosas! Los asiáticos nos llevan años de ventaja en muchas cosas, una de ellas es la educación. También vimos un cartel en metro que señalaba que hay que ceder el asiento a las personas que lo necesitan; lo típico, gente con muletas, con bebés y… cualquier tipo de monje. Se lo pregunté a la tailandesa ya que no lograba entender ese monigote con un vestido naranja. 

Antes de coger el barco que nos lleva al Golden Budah Temple

Rascacielos enormes

Paseando por Bangkok

Una ciudad llena de edificios nuevos y grandes

  

Templo en obras
Teníamos pensado ir a un albergue que tenía una buena valoración en TripAdvisor, pero no supimos llegar y nos quedamos en otro que tras comparar con los demás tenía un precio bastante asequible: 200 baths por cabeza, 35 baths es aproximadamente un 1€. Eran alrededor de las 7:00 y el check in no se hacía hasta las 12:00 por lo que dormimos en recepción hasta esa hora. Después de hacer el check in dormimos hasta las 18:30 y decidimos ir a explorar los alrededores del hostal.
Nenúfar

Cenamos unos fideos udon que estaban buenísimos con un buen toque de picante, incluso demasiado. Tras cenar y estar un rato en el hostal haciendo la digestión nos dirigimos a un bar para tomar una cerveza y nos fuimos a dormir.

Los animales siempre nos dejan de piedra
 Nos levantamos relativamente tarde, sobre las 11.30, ya que aún seguíamos cansado después de todo el traqueteo que llevábamos. Le preguntamos a la recepcionista qué nos recomendaba ver por Bangkok y tras marcarnos en un mapa unos cuantos puntos de interés nos dirigimos a visitarlos.

Qué edificio más guapo, hemos dicho nada más verlo
La ciudad de Bangkok es muy bonita, tiene grandes rascacielos muy modernos y hay puestos de comida en las calles con cualquier tipo de alimento; fruta, pescado, carne y los típicos puestos de suvenires. Nos atrevimos a probar una brocheta de carne (creemos que era cerdo), estaba muy buena, las dos por 20 baths.

Enorme
Nos dirigimos al río donde un barco te lleva hacia el norte de la ciudad que es donde están la mayoría de templos y lugares de interés. El viaje en barco costó 20 baths por cabeza. Durante el trayecto en barco se tiene otra perspectiva de la ciudad, una mezcla de los edificios modernos junto a las casas antiguas te hace comprender cómo la modernidad se va comiendo poco a poco las casas tradicionales y edificios antiguos. Pasamos por delante de Wat Arun y desembarcamos enfrente del templo del Buda de la Esmeralda. Dimos una vuelta por el recinto pero no llegamos a entrar porque el precio no se ajustaba a nuestro presupuesto  (500 baths por cabeza) y además cerraba dentro de 15 minutos por lo que no sabíamos si tendríamos tiempo de verlo todo con calma.

Tuc – Tuc
Al salir del recinto caminamos un poco por un parque cercano hasta que un local se ofreció a hacernos una foto (vio que estábamos haciéndonos selfies con la cámara) y nos recomendó unos cuantos lugares más que no estaban tan frecuentados por turistas como lo estaba el templo del Buda de la Esmeralda. Nos marcó los lugares en el mapa y amablemente habló con un conductor de un tuc-tuc diciendo que éramos amigos suyos y que nos llevara a los lugares que había marcado en el mapa. También nos indicó que el precio a pagar al conductor oscilaba entre 60 y 100 baths. El conductor nos llevó al templo Wat Intharawihan donde un buda dorado enorme estaba ahí. Es un templo muy impresionante y no hay tantos turistas como en el anterior.

Los elefantes dan buena suerte, comprobado
Tras ver el templo nos llevó a una oficina de turismo que nos había recomendado el local para que hiciésemos un plan parecido al que tuvimos por la India. Pensamos que dependiendo del precio sería una buena idea, además nos dijo que por ser jóvenes teníamos un 30% de descuento. Pasamos alrededor de una hora hablando con Dada, una de las que organizan viajes y tras cambiar de ruta unas cuantas veces acabamos pactando una ruta de 9 días en dirección a Laos, pasando por diversas ciudades de Tailandia, con hoteles, visitas a templos, desplazamientos (tren + bus) e incluso una ruta de trecking de 3 días y 2 noches por la jungla tailandesa (en estos días se incluye toda la comida, pero los demás no). Todo por 350 por cabeza.

Más templos
El conductor del tuc-tuc todavía estaba ahí afuera esperando para llevarnos al siguiente lugar, Marble Temple. Un templo que estaba construido en su mayoría de mármol y era poesía para los ojos. Es increíble el arte que tienen los asiáticos a la hora de crear y decorar estos lugares tan espirituales. Caminando entre ellos uno parece acercarse a una paz mental que gozan muchos de los budistas que viven en ahí.

Marble temple
Como en India, el conductor nos llevó a una tienda de trajes a medida que le dan una pequeña comisión por llevar a turistas. Pero con una pequeña diferencia en vez de “obligarnos” como hacían ahí, él nos preguntó primero si queríamos ir ahí. Aceptamos, ya que solo estuvimos cinco minutos, lo justo para preguntar el precio e irnos corriendo por los exorbitado que era (para nosotros y nuestro presupuesto, ya que comparado con España era muy barato).

Practicando Yoga

Finalmente el conductor nos llevó a uno de los muelles donde parten los barcos para volver al que habíamos empezado (era el número 13, que era el último, y el nuestro era el 3). Como había estado con nosotros unas 4 horas decidimos darle 120 baths, se puso muy contento por ello. Se lo merecía por tanto tiempo que había estado con nosotros.

Relax
Volvimos al hostal a dejar la cámara, y la mochila con algún que otro suvenir. Nos duchamos y fuimos a cenar a un KFC ya que todavía no teníamos el estómago al 100% y probar comida asiática picante no nos hacía mucha gracia.
Hasta la vista, Bangkok

Mañana hemos de coger el tren a las 6:30 por lo que nos espera un ligero madrugón. Sin más, nos despedimos desde Bangkok.