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Buenas tardes desde el Aeropuerto de la ciudad de Luang Prabang, en Laos!
Antes de nada, para poder hacer seguimiento del Post, os enseño lo que hemos estado haciendo los últimos 3 días:
La ruta de Chiang Mai a Luang Prabang parece ser que es muy común y bastante típica entre los turistas. Todos contratan un paquete que incluye todo lo que podéis ver más arriba.
Nuestra experiencia ha sido muy positiva. Salimos el sábado 23 de julio de la ciudad de Chiang Mai. Nos vino a recoger al hotel un conductor con un mini bus. En total viajamos una pareja de australianos, una pareja de catalanes de Vic, tres británicos y un belga. El viaje es largo, de unas seis horas. Lo bueno es que las dos paradas que hicimos aprovechamos para visitar un mercado típico. Nos hizo mucha gracia ver un restaurante de hamburguesas y perritos calientes que se llamaba “Burguer Queen” ja ja… Después de visitar este mercado y comprar cuatro cosas para comer, paramos en el Wat Rongkhun. Es un templo diferente, únicamente de color blanco y plata. No tuvimos tiempo de entrar dentro, sólo de verlo desde fuera. Aprovechamos para comer unos noodles picantes y una sopa de jengibre también muy buena.
Después de pasar más de seis horas en el bus, y de sufrir la mala (mejor dicho, pésima) conducción de nuestro conductor (no paraba de acelerar y frenar bruscamente) llegamos a la pequeña ciudad fronteriza con Laos de Chiangkhong. Ahí nos dejan en un hostal (aquí los hostales se llaman Guest Houses), y nos dan una habitación en la tercera y última planta. Con vistas al imponente rio Mekong. Así que muy contentos.
Dejamos las cosas y fuimos al centro de Chiangkhong a cenar a un Pub Inglés, cena que teníamos incluida en el propio Pack. Nos sorprendió mucho ver que el dueño de este Pub era un británico que llevaba 11 años viviendo en esta ciudad. Y esto no es lo más sorprendente. En 2010 batió un record guiness siendo el hombre que ha dado la vuelta al mundo en bicicleta en menos tiempo: 100 días. Nos contaba que hacía diariamente unos 250-300km. Era un buen tío, pero muy peculiar. También ha batido varios records locales en Tailandia, siempre con la bici. Lo que más nos llamó la atención era que llevaba 11 años viviendo en esta ciudad. Creedme si os digo que en una tarde tenéis más que suficiente visitándola (no hay nada). Eso sí, estás rodeado de selva y ríos, que si te gusta la montaña, la pesca o andar pues fenomenal.
A la mañana siguiente nos levantamos temprano, a las 6:30 am para desayunar a las 7:00 y cruzar la frontera a las 8:00 am aproximadamente. En total éramos un grupo de unos 30 turistas. Del hotel a la frontera cogimos el mismo mini bus y en 10 minutos nos plantamos a orillas del Mekong dispuestos a cruzar al país vecino. Para salir de Tailandia te piden el pasaporte, te arrancan la hoja que te graparon en el aeropuerto y listo. Una vez has cruzado, te vuelven a meter en un autocar para cruzar el rio. Al bajarte, ya estás en territorio de Laos. Para la visa tienes que rellenar dos papeles, poner todos tus datos, darles una foto de carné y pagar 36 dólares que es la tarifa para los Españoles. Los suizos, por ejemplo, no tienen que pagar. Los Canadienses deben pagar unos 45 dólares y hay otra lista de unos 30 países que no pueden optar a la “Visa on Arrival” y deben pedirla semanas antes vía online o en la embajada de turno.
Total, que este trámite nos costó alrededor de una hora y media. Volvemos a coger un bus otros 20 minutos y nos dejan en otro pueblecito cerca del río del cual no nos acordamos del nombre y ahí cogemos un “Slow Boat” para ir al pueblo de Pagbang a orillas del Mekong. El Slow Boat es un barco de unos 40 metros de eslora y 5 de manga, todo de madera y bastante artesanal. Durante el viaje, que ya veis que en este caso es largo, vamos hablando con muuuucha gente. Un Chileno, muchos británicos, Alemanes, Catalanes, Croatas, Franceses, Americanos, etc. Las conversaciones siempre suelen ser cortas e intermitentes. Lo típico que te cuentas un poco de dónde vienes y que vas a hacer, cuatro anécdotas más y luego te vas… Vuelves a verles y les vuelves a saludar, etc, etc. Así todo el día, es bastante entretenido. Y va muy bien porque intercambias experiencias que pueden ser útiles para ambas partes. También es útil para nosotros especialmente porque refrescamos y perfeccionamos el idioma (Inglés) e incluso Catalán en el caso de los colegas de Vic.
Al subirnos al barco, vimos que cabíamos todos pero muy muy justo. En total seríamos como unos 100 turistas y en el barco no cabía ni uno más prácticamente. Y claro, antes de salir hubo un poco de tensión porque algunos pasajeros se pusieron a gritar asustados de que no querían salir si no se repartía el peso en dos barcos. Pero nada, los marineros no hicieron caso y empezaron a arrancar motores y liberar los amarres. Fue gracioso porque justo al salir todo el mundo se puso el chaleco salvavidas. Estaban cagados. Nosotros lo grabamos todo y nos reímos bastante con el Chileno que era un experto capitán que había navegado por todos los mares y nos decía que no había ningún problema. Fue bastante divertido. A medida que fuimos navegando, empezó a calmarse el ambiente al comprobar que efectivamente todo estaba bajo control.
Después de más de 5 horas de navegación por el Mekong, llegamos al pueblo de Pagbang a eso de las 18h de la tarde para descansar una noche y poder seguir la travesía al día siguiente hacia Luang Prabang. Durante el trayecto vimos uno de los paisajes más bonitos de nuestra vida, selva virgen tropical. Todo verde con distintas tonalidades, el cielo muy azul y las nubes especialmente blancas. En general un paisaje muy bonito de ver, especialmente navegando.
Al bajarnos en Pagbang, te vienen unos cuantos a ofrecerte habitaciones. Todas ellas ridículamente baratas. Unos 50.000 Kip que son unos 5$, para dos personas. Es decir pagamos 2,5$ por cabeza, por una habitación individual, con baño propio y ventilador. La cena nos costó otros 2,5$ con cerveza incluida y el desayuno y comida del día siguiente lo mismo. Vaya, que nos gastamos en dos días, todo “full equip” 20$ en total (10$/cabeza). Un puntazo.
En Pagbang estuvimos toda la tarde con una pareja de franceses afincados en Barcelona, fuimos de paseo a un mirador y luego a cenar juntos. Al final de la cena se nos juntaron otra pareja de alemanes también muy simpáticos. Después de cenar fuimos al Happy Bar, y ahí nos juntamos todos los jóvenes del barco. Nos lo pasamos especialmente bien, nos reímos todos muchísimo.
Al día siguiente nos levantamos a las 7, a las 7:30 desayunamos hasta las 8:30 con los mismos de la noche anterior. A las 9 ya estábamos en el barco metidos otra vez preparados para llegar por fin a Luang Prabang. Y más de lo mismo, unas vistas durante tooooodo el viaje ESPECTACULARES. Todos lo comentábamos, viajar en este barco por el Mekong es la mejor manera de aprovechar un traslado a otra ciudad, ya que matas dos pájaros de un tiro: ves la jungla, experimentas el Mekong y además te llevan a otro sitio así que perfecto. Muy recomendable.
Después de otras seis horas de viaje, que se pasan volando, llegamos a Luang Prabang. Los espabilados nos dejaron como a 3 km al norte, en un puerto secundario, para que cojamos los Tuc-Tuc, que vienen siendo 2,5$ por cabeza más. Hacen negocio con todo. Eso sí, nadie se libra. A no ser que quieras andar a pleno sol tropical durante tres Km por carreteras que no conoces con mochilas de más de 20kg de peso.
Total, que nos bajamos del barco y nos ofrecen tres hostales diferentes. Escogimos uno céntrico que por 80.000 Kip (unos 10 dólares) te daban habitación para dos y cena. Lo mismo que en la ciudad anterior, por 5$ duermes y cenas. Ojo, y sin compartir habitación con nadie… Así que perfecto.
Llegamos al hostal Sokdee a orillas del Mekong y cerca del centro de Luang Prabang. Como eran ya las 18h y no queríamos perder el tiempo, alquilamos una moto en el mismo hostal por 10 dólares con derecho a 24h de uso. Con gasolina salía a unos 12. Gracias a esto pudimos visitar rápidamente toda la ciudad en media hora, ver el templo más importante y la puesta de sol, volver al hotel a cenar y salir a dar un paseo con los colegas del mismo. A las 11 ya estábamos en la cama para descansar y madrugar de nuevo al día siguiente (hoy) para ir a ver otro atractivo turístico chulísimo.
Oso en la reserva 
Haciendo amigos locales 

El río Mekong

Bandera de Laos con la antigua comunista, aún presente en muchos lugares.

Una pareja de franceses que conocimos, muy simpáticos.

La cena 

El Hostal fronterizo a Laos 

Y nada, hoy día 26 de julio nos hemos puesto la alarma a las 6, pero nos hemos levantado a las 6:45, para ir a visitar con la moto las cascadas de Kuang Si (Kuang Si Waterfall). Están a unos 30km de Luang Prabang y el trayecto en moto es también precioso, vistas chulísimas y muy agradable. A la ida conduje yo y a la vuelta Riki. Paramos a desayunar en un puesto de estos callejeros y compramos una especie de pollo rebozado por unos 0,25€ cada pieza del tamaño de mi mano. Así que también muy barato.

Llegamos a las cascadas después de 40 minutos de moto a eso de las 8:45. No había ningún turista, fuimos prácticamente los primeros. Como no, siempre se ve a algún japonés con su super cámara de fotos que llegan un poco antes. La entrada al parque cuesta como unos dos euros (20.000 Kip) por cabeza y nada más entrar ves un mini Zoo con Osos que previamente habían sido enjaulados durante años por humanos poco humanos para extraerles la bilis. Una salvajada. En este centro les ayudan a rehabilitarse y les cuidan temporalmente o de por vida en la mayoría de los casos.
Después de ver a los osos fuimos a la cascada. Es una pasada porque va de menos a más. Al principio ves pequeñas cascadas y dices, anda que chulo. Y a medida que vas subiendo se van haciendo más grandes hasta que llegas a la GRAN cascada que mide más de 100 metros y es preciosa. Lo mejor de todo es que íbamos solos durante todo el trayecto, sólo vimos a un pequeño grupo de japoneses y a un americano. El resto de turistas llega a partir de las 10-11h. Justo a esa hora ya habíamos dado toda la vuelta al parque. Como no, no podíamos irnos sin bañarnos, así que en una de las cascadas nos paramos y un fotógrafo profesional nos sugirió hacernos una foto saltando desde una rama tipo “trampolín” así que eso hicimos. Nos hizo unas cuantas fotos con una cámara de estas profesionales con focos y todo. A ver si nos las pasa… Pero os dejamos más abajo otras no tan profesionales pero que ya van bien para hacerse una idea del panorama.
A las 11 salimos del complejo de Kuang Si de vuelta a Luang Prabang, hicimos el check out, comimos en un sitio típico dentro de un mercado con dos Catalanas muy simpáticas y volvimos al hotel a coger las maletas para volar a nuestro próximo destino: Hanoi, Vietnam.
La gran cascada